riverorajoy

El día después Rajoy-Rivero

Celebro el tono de concordia y respeto que mostraron días atrás los presidentes Mariano Rajoy y Paulino Rivero.

En primer lugar, me satisface que los políticos traten de dar ejemplo a la ciudadanía con modales de responsabilidad institucional que, aunque nunca es tarde si la dicha es buena, se echaban en falta desde hace muchos años.

Sin embargo, y pese al optimismo que nos trasladan, quiero expresar mis dudas sobre los resultados prácticos de la visita de Rivero a La Moncloa.

Soy escéptico porque me cuesta conocer la letra pequeña del acuerdo que han podido amarrar los dos mandatarios.

Si tuviera que expresarlo con un ejemplo sencillo y costumbrista, propio de nuestra tierra, diría que los ecos de la visita son como los de un caldero que está al fuego. Como decía mi abuelo, con más continente que contenido, que una vez servido en el plato solo hay caldo humeante, sin garbanzos ni condumio que satisfaga a nadie.

Sé que han elaborado una agenda de trabajo que debería coronarse en verano, pero me pregunto: ¿hacen falta tantas alforjas? ¿Acaso no están claras las necesidades canarias? ¿Acaso no sabemos cuáles son los retos de nuestra industria turística y de servicios?

En su blog de este domingo, Paulino Rivero afirmó que “ha logrado abrir puertas, que ha provocado que se deje atrás un tiempo y que se abra otro diferente”.

Y quizás tenga razón, pero debe saber el presidente regional, que si algo escasea en los retos de la economía canaria es el tiempo.

Esperar a que los partidos logren consensos inabarcables a un año escaso de las elecciones autonómicas, es un riesgo que no podemos correr los empresarios, los inversores, los trabajadores y los miles de desocupados que viven en Canarias.

 En mi carta a Paulino Rivero, le expuse los 10 puntos calientes que debemos asumir entre todos, sin dilación y sin ánimo discriminatorio desde el ámbito institucional.

Además del REF y sus cláusulas sociales, como se pretende introducir en el debate de 2014, Canarias necesita otros empujes que permitan desbloquear los contenciosos que amilanan la inversión.

La inseguridad jurídica de los últimos años resta capacidad al libre mercado y a la competencia entre operadores privados, que son los pilares del desarrollo económico y el Estado del Bienestar, ya que la prosperidad lleva aparejado más consumo y más recaudación, y, a su vez, eso implica mejor reparto de las asignaciones en servicios sociales como Sanidad, Educación, Justicia y acciones de erradicación de la pobreza y la desigualdad.

Repito, enhorabuena a los dos gobiernos por esta etapa de conciliación mutua, pero no caigamos en la tentación de convertir este idilio en una tormentosa relación con fines electorales porque, de ser así, pondríamos en riesgo lo mejor de nuestra razón de ser: la credibilidad, la confianza y el buen nombre de Canarias.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>