Hermanos Santana Cazorla - Rehabilitación de hoteles

La rehabilitación turística

Estoy convencido, al cien por cien, de que tenemos negocio turístico para rato, pero solo si somos capaces de reconocer nuestras debilidades y nuestras fortalezas; y entre las amenazas que nos afectan, me preocupa lo que hagamos con nuestra oferta alojativa.

La rehabilitación turística es una prioridad que exige un consenso político y empresarial sin más dilaciones. Estamos perdiendo oportunidades que solo pasan una vez, y cuando nos demos cuenta, ya habrán pasado. Si se da ese caso lo lamentaremos, porque veremos que nuestros competidores, sobre todo del Norte de África (Túnez y Egipto) o Turquía, habrán vuelto a la carga con precios tan bajos que nos dificultará la capacidad de reacción ante nuestros socios comerciales de Europa.

Creo, sinceramente, que la Ley de Renovación y Modernización Turística de Canarias ha sido un desacierto porque impide satisfacer al turista en sus nuevos hábitos, que ya no son ni mucho menos los de hace 15 años, cuando los turistas el Norte de Europa, por ejemplo, buscaban apartamentos o bungalows.

Ahora, los turistas reclaman hoteles de tres, cuatro o cinco estrellas que cubran el mayor número de servicios. En Gran Canaria, por ejemplo, tenemos buenos hoteles (y apartahoteles) que garantizan esas necesidades, pero son insuficientes. En cierta medida, ese déficit explica que Tenerife disponga de un millón más de turistas al año que Gran Canaria.

Pero si a eso unimos, además, la escasa competencia entre los receptores y la hegemonía del Derecho de Propiedad frente a las unidades de explotación, la situación se vuelve preocupante para los empresarios de Gran Canaria. Mi opinión firme al respecto es que deberían declararse muchas propiedades de interés general para revertir cuanto antes esta tendencia.

En Tenerife, la oferta de camas llega al 75%; en Gran Canaria apenas alcanza la mitad. Es una desventaja preocupante que debe equilibrarse, porque corremos el riesgo de pasarlo mal a medio y largo plazo.

Yo le pido al presidente del Gobierno regional que no experimente con gaseosa porque frenar la inversión es cercenar nuestro futuro, jugar con el pan de los canarios. Hay oportunidades que pasan una vez y nuestros competidores bajarán los precios de forma agresiva y, para entonces, los turistas habrán olvidado en un par de años los incidentes de este tiempo atrás con la primavera árabe.

No caben excusas para poner pegas a las reformas y a las nuevas construcciones. Las inversiones no pueden esperar a que se pronuncien los tribunales porque no hay nada peor para un empresario que le invada la sensación de inseguridad jurídica.

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